Una boda inspirada en la cerámica maltesa y en la artesanía mediterránea
La dirección artística de esta celebración parte de una referencia muy concreta: la cerámica de Malta, donde conviven tradición, color y formas de inspiración mediterránea. A partir de ella desarrollamos una propuesta que trasladaba al espacio su carácter artesanal, combinando piezas cerámicas, flores de temporada, frutas y una paleta cromática luminosa.
El azul fue el punto de partida, acompañado por naranjas, verdes suaves y tonos naturales. En los arreglos florales trabajamos con tagetes, delphinium, ranúnculos, rosas, margaritas, craspedia e hortensias azules, buscando una composición fresca y espontánea.
La cerámica tuvo también un papel protagonista en la decoración. Vasijas, fuentes, platos y jarrones de gran formato se integraron en distintos puntos de la celebración junto a composiciones florales y pequeños bodegones de naranjas y otras frutas.
Para el seating plan diseñamos una estructura formada por columnas de madera de diferentes alturas, pintadas en blanco, sobre las que se dispusieron piezas cerámicas y flores. La distribución de las mesas se presentó en papel continuo, cayendo entre las columnas y formando parte de la propia instalación.
En las mesas especiales, la inspiración mediterránea se llevó a una escala más doméstica: mantelerías, piezas de cerámica, flores y elementos de bodegón construyeron composiciones que mezclaban artesanía y color con una estética contemporánea.
El resultado fue una celebración luminosa y personal, construida a partir de materiales, objetos y referencias concretas que conectaban la estética mediterránea con la historia de Henar y Francisco.























