Una celebración de verano entre flores, música y vino
Para la boda de Lucía y Diego desarrollamos la dirección creativa y el diseño de los distintos espacios y elementos de la celebración.
El proyecto partió de una paleta luminosa y mediterránea, con coral, buganvilla, mandarina, amarillo azafrán, melocotón y verdes oliva. Sobre ella fuimos construyendo una propuesta que combinaba flores abundantes, madera, vidrio, textiles y piezas diseñadas especialmente para la ocasión.
La música y el vino fueron dos referencias especialmente presentes durante el proceso. Aparecieron en la papelería, en el seating plan, en las mesas y en algunos de los rincones más personales de la celebración.
El resultado fue una boda colorida, espontánea y muy ligada al verano, en la que el diseño se extendió desde la ceremonia hasta los pequeños detalles de las mesas.
Ceremonia
Para la ceremonia diseñamos una estructura hexagonal de madera que enmarcaba el altar.
El tul caía ligeramente desde la estructura, dejando que el espacio mantuviera su protagonismo. Sobre la madera construimos una composición floral asimétrica y abundante, utilizando la misma paleta de coral, fucsia, buganvilla, naranja, azafrán, melocotón y verde oliva que después aparecería en otros puntos de la celebración.
Flores de distintas formas y tamaños aportaban un aspecto más espontáneo y silvestre, en contraste con la geometría de la estructura.
Mesas & Papelería
Las mesas fueron uno de los espacios donde más referencias personales incorporamos.
Los números de mesa se diseñaron como pequeños vinilos con canciones y artistas favoritos de Lucía y Diego. La papelería seguía una inspiración italiana, con ilustraciones en acuarela realizadas artesanalmente y una gráfica llena de color.
Como marcasitios diseñamos pulseras al estilo de las de un festival, personalizadas con el nombre de cada invitado. Incluían también los nombres de los novios, la fecha del enlace y un QR para subir y compartir fotografías de la boda.
Flores de colores, bolas de cristal, cristalería y pequeños detalles completaban las mesas.
Seating Plan
Vino y música. Dos de las pasiones de Lucía y Diego fueron el punto de partida para diseñar su seating plan.
Utilizamos botellas de vino como soporte para la distribución de las mesas y las acompañamos de etiquetas inspiradas en antiguos discos de vinilo.
La caligrafía manual sobre las botellas añadía un gesto más personal a las piezas, mientras que las flores, la madera y el vidrio construían una composición con aire de bodega y de celebración de verano.
Estaciones Gastronómicas
La gastronomía también tuvo su espacio dentro del diseño.
Creamos distintas estaciones para acompañar la celebración: una mesa dedicada a productos leoneses, otra para el jamón y un espacio para el pulpeiro.
La decoración mezclaba madera, cerámica, vidrio, frutas, piezas de inspiración mediterránea y composiciones florales en la misma gama cromática de la boda.
La idea no era esconder la parte gastronómica, sino hacer de ella otro de los escenarios de la celebración.
Photocall
La gastronomía también tuvo su espacio dentro del diseño.
Creamos distintas estaciones para acompañar la celebración: una mesa dedicada a productos leoneses, otra para el jamón y un espacio para el pulpeiro.
La decoración mezclaba madera, cerámica, vidrio, frutas, piezas de inspiración mediterránea y composiciones florales en la misma gama cromática de la boda.
La idea no era esconder la parte gastronómica, sino hacer de ella otro de los escenarios de la celebración.
Una misma boda, diferentes escenarios
Desde la ceremonia hasta las mesas, el seating, las estaciones gastronómicas y el photocall, fuimos trasladando las referencias de Lucía y Diego a distintos formatos.
Flores, música, vino, ilustración, madera, vidrio y color aparecen de maneras diferentes a lo largo de la celebración, sin que el resultado pierda frescura.
Más que repetir una decoración, el proyecto fue creciendo a través de piezas diferentes que compartían unas mismas referencias.



































